Acabamos de regresar... fiesta.
Música, amigos, humos y alcohol.
Cuarenta y cuatro años, más diez de doce.
Las horas se arrastran como se arrastra el caracol sobre el filo de la navaja.
Los años se acumulan y los desconocidos ya superan a los amigos... y al igual que el cementerio y el basural, no encuentro el modo de habilitar espacio.
Igual respiro, me maravillo y tiemblo.
4:32, sábado a la noche, fin del otoño.
Mil y una noches de preguntas sin respuesta...

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