Mostrando entradas con la etiqueta materialismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta materialismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de abril de 2014

El origen de todos los males

No me importa lo que suceda mientras pueda darme a mi mismo.
No me importan ni mis padres ni mis maestros, no me importa dios...
y tengo un sólo amigo: la oportunidad.
El tiempo se acaba, no se gana nada bajo el sol y todo termina siendo un mal negocio, una estéril persecución del viento.
El sol sale por la mañana y me encuentra tras el dinero, el sol se pone por la tarde y no me detengo hasta llenar mi alforja.
 Y como hay un tiempo para cada cosa bajo el sol, tiempo de nacer y tiempo de morir, hay un tiempo para acumular: todo el justo medio.
Porque el origen de todos los males es no amar al dinero.
El dinero es sufrido, tiene envida, se jacta y se envanece;
hace todo lo indebido, busca lo suyo, se irrita y guarda rencor;
El dinero goza en la injusticia y desprecia la verdad,
todo lo sufre -en pos del objetivo-,
de todos desconfía -en su carrera-,
todo lo espera -y se agazapa-,
todo lo soporta -hasta vencer-.
El dinero me librará del lazo del cazador y del azote de la desgacia;
me cubrirá con sus plumas y hallaré bajo sus alas un refugio.
Porque todos correremos la misma suerte: todo viene del polvo y todo al polvo volverá.
Por eso: ¡comamos y bebamos, que mañana moriremos!
No me hablen de reputación ni de duelos,
no me vengan con sabidurías y honradez,
para mí, lo que está al alcance de mi mano:
mujeres y manjares regados con vinos escogidos, lujo y poder... placer... eso es el dinero, verdadero poder y verdadero placer.
El momento presente me empuja.
¿La risa?, una estupidez; ¿la alegría?... ¿para que?
Debo echar abajo mis graneros y construir unos más grandes, para poder acumular todas mis reservas; entonces yo conmigo hablaré:
-Alma mía, tienes aquí muchas cosas guardadas para muchos años,
come, bebe, pásalo bien...