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domingo, 14 de febrero de 2016

Militancia atrincherada

No sólo están en la Escuela de Defensa Nacional y en la Escuela Nacional de Náutica, no. Están por todos lados: yo vi a dos -masculinos- cavando una trinchera a media cuadra de mi casa, en la plaza de Villa Pineral. Llevaban casco y antiaérea, y en un bolsito, una lunchera con dos sanguches de salame y queso. Observé que si les entraba la sed, tomaban agua directo de la alcantarilla, sin vueltas, como el Che.
Vi otro -femenino- parapetado detrás de un gran cartel de Johnny Allon, en un costado de la avenida General Paz camino a Liniers. Intentaba camuflarse con espesas ramas de nogal que le cubrían el cuerpo, y un nido de hornero, con bicho y todo, coronaba su cabeza. Yo pasé caminando y lo miré desde abajo: para disimular imitó el sonido del viento y agitó, como pudo, la enramada.
Encontré otro -masculino también- en el baño del McDonalds de Villa Devoto: entré a mear, lo vi ahí acurrucado en un rincón y, sintiéndose descubierto, me hizo un gesto de "por favor, shhh, no me delates". Luego, lagrimeando, me confesó que su novia, también militante, estaba atrincherada en el baño de damas. Me dio tanta lástima ese pobre pibe que salí, le compré un Big Mac, y se lo llevé al baño. Me quedé con él mientras comía. Le pregunté si estaba armado: "no", me respondió, "aparte de ser peroncho milito por el frente ghandista indio para la instauración de la no violencia". Me quedé un rato y después me fuí... parece que la hamburguesa mucho no le gustó, porque cuando salía me dijo: "gracias por el morfi, es mejor comer esta mierda que cuecen en la corpo que cagarse muriendo de hambre soñando con un puto choripán que nunca llega"...

viernes, 5 de diciembre de 2014

La radio y el muerto

Algunos programas de radio adolecen de "Cristinismo en negativo". Quiero decir que, cuando uno les presta oídos día tras día, cae en la cuenta que el libreto es sólo uno: defenestar al gobierno contra viento y marea. Si ponen un tango, ponen "Cambalache" y defenestan al gobierno. Si hablan de Hitler, lo comparan con Cristina y defenestan al gobierno. Si hablan de comidas, hablan del "choripán", y defenestan al gobierno. De este modo subsisten porque subsiste el gobierno. Y no me malinterpreten, Cristina no me gusta mucho, y menos el peronismo, fuerza política tristemente camaleónica que va desde el Padre Mujica hasta la AAA. Y me mando este preámbulo para contar que acabo de enganchar "Esto que pasa", en radio Mitre, el programa que, otrora, era del penosamente fallecido Pepe Eliaschev. Yo a Pepe lo escuchaba, digamos, unos dos días a la semana. No lo escuchaba porque me gustaba lo que decía, al contrario, el tipo me parecía de lo más repugnante; lo escuchaba porque me maravillaba cómo alguien puede construir un discurso simplemente por estar, meramente, en oposición "al otro", en este caso, el gobierno.
Pepe está muerto. En su lugar pusieron a otro tipo -reconozco no saber ni como se llama, pero es una especie de Pepe degradado-, y lo increíble es que, luego de escuchar la emisión unos quince minutos caí en la cuenta de que Pepe era ¿como decirlo?, un títere, una marioneta, una especie de Golem (pregunten a un judío que es un Golem) construido con la materia inanimada de un laboratorio que tiene sus principales hornos alquímicos en las fauces del miedo. El miedo es una herramienta, y Pepe -yo creía entonces- lo manejaba con maestría. Pero... ¡NO ERA PEPE, NO!
Pepe ya no está, y da lo mismo: uno escucha el programa y ni siquiera lo extraña: el miedo, o su generación, está in-tac-to.
Maravillosamente horroroso, puro y perfecto... "como una bala de plata directo al cerebro" -Kurtz dixit-